Dan Graham, Whirligig (Molinete)

En el marco de la muestra MINIMALISMO,POSMINIMALISMO Y CONCEPTUALISMO NORTEAMERICANO- 60 ’/ 70’, el destacado artista conceptual norteamericano Dan Graham inaugurar la obra Whirligig(Molinete) 2019, especialmente diseñada para la vereda de Proa.

Whirligig, Molinete, 2019 es una estructura circular con espejos bidireccionales, diseñada para que el espectador la atraviese y se sienta como en un laberinto hasta que llega a un punto sin salida. Los espejos son reflexivos y transparentes cambiando esta condición de acuerdo a los cambios de luz solar. A medida que los espectadores de cada lado caminan por este espejo bidireccional podrán observar los cuerpos de cada uno mirando a su vez aquello que rodea a PROA y al barrio. El trabajo puede ser visto como un espacio lúdico o como una divertida casa de juegos para las más chicos.

 

Con el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos en Argentina y con el auspicio de Tenaris – Organización Techint

 

Diseñado para Fundación Proa, Buenos Aires, agosto 2019

 

Curaduría
Sandra Antelo-Suárez

 

Instalación
Kris Kimpe – Pablo Zaefferer

Producción
Moker, Bélgica

Fundación Proa, Buenos Aires

DAN GRAHAM. Notoriamente esquivo, pero aclamado por multitudes, Daniel “Dan” Graham (1942) es un polímata de la cultura. A lo largo de cuarenta años de carrera, ha sido galerista, curador, escritor de arte, crítico de rock y, en general, un entusiasta de la cultura pop. Aunque ha dicho que el arte no es más que un “hobby apasionado”, su producción multidisciplinaria fue sumamente influyente en el desarrollo del arte conceptual, el posminimalismo y la práctica artística posestudio. Su trabajo en escultura, fotografía, instalación, arquitectura, video, performance y hasta en la prensa escrita desafía toda cohesión estilística. Tal como el propio Graham, su obra pasa hábilmente de un tema a otro, siempre con una facilidad que le ha granjeado admiradores entre los artistas que llegaron con la generación siguiente.

Graham nació el 31 de marzo de 1942 en Urbana, Illinois, pero se crió en el norte de Nueva Jersey, donde su padre trabajaba como químico y su madre como psicóloga en una escuela. Víctima de abusos, Graham no quiso ir a la universidad. En cambio, unas ansias “casi psicóticas” lo llevaron por el camino del autodidactismo, y así comenzó a devorar las novelas del nouveau roman y textos de filosofía, antropología cultural y teoría literaria.

Armado de una formación intelectual heterogénea, a mediados de los sesenta, Graham empezó a hacer obras que interpelaban la función social, histórica e ideológica de la cultura contemporánea. Sus primeros trabajos tomaron la forma de avisos y comentarios editoriales en distintas publicaciones. Graham se aprovechaba de la autoridad, la distribución y la fugacidad de la prensa escrita para diseminar sus ideas subliminalmente a una audiencia desprevenida. Varias de estas piezas han sido canonizadas como paradigmas de arte conceptual, como por ejemplo Figurative (Figurativo), de 1965, un recibo de una caja registradora colocado entre la publicidad de ropa femenina en la revista de moda Harper’s Bazar; y Homes for America (Hogares para América), de 1966, un inexpresivo ensayo fotográfico sobre las casas en serie de Nueva Jersey para la revista Arts Magazine. Ambas obras destacan y, a la vez, critican la cultura estadounidense a través de referencias veladas al consumismo, la mercantilización y la homogeneización.

En los setenta, Graham empezó a experimentar con presentaciones multimedia usando fílmico, video, instalaciones y performances. Valiéndose de materiales atípicos como espejos, vidrios espejados, micrófonos y circuitos cerrados de televisión, creaba ambientes que ponían en jaque los sentidos del espectador. En complejas instalaciones, los espejos y las cámaras dividían y, a la vez, conectaban salas contiguas, de modo que el público quedaba atrapado en verdaderas cámaras lúcidas a escala humana. En sus performances, solía pararse delante de la audiencia y empezaba a listar todo lo que veía. La obra de Graham es un sofisticado conjunto que problematiza psicológicamente nuestra capacidad de diferenciar lo público de lo privado, la razón del sentimiento, lo propio y lo ajeno.

Estos conceptos continuaron su desarrollo a fines de los setenta, cuando Graham empezó a hacer sus “pabellones”: esculturas de acero, vidrio y espejos que ocupaban toda una sala. Como en sus instalaciones anteriores, los pabellones utilizaban las transparencias y los reflejos para distorsionar el sentido del tiempo y el espacio. A diferencia de aquellas, sin embargo, estas podían ser montadas puertas adentro o puertas afuera, a veces en lugares tan desolados como la región ártica de Noruega. Estéticamente atractivos, diseñados con gran meticulosidad, los pabellones son como objetos artísticos descomunales: obras autónomas que cautivan y piden ser examinadas. Graham las ve como híbridos entre arquitectura y televisión.

A pesar de que es admirado como un gran innovador, Graham no tuvo éxito comercial hasta hace muy poco. De hecho, comenzó como galerista y cofundador de la galería John Daniels en Nueva York en 1964, que cerró apenas seis meses después. Pero el impacto de esa galería fue más duradero: ahí Sol LeWitt hizo su primera exhibición solista y también expusieron artistas como Dan Flavin, Donald Judd y Robert Smithson. En 1965, Graham abandonó la galería para dedicarse de lleno a su arte, aunque pasaría una década antes de que la atención de la crítica lo pusiera a la par de aquellos maestros del minimalismo y el conceptualismo. A la crítica se sumaron después los curadores: sus obras fueron incluidas en varias de las exhibiciones más importantes de los últimos cincuenta años, entre ellas varias Bienales de Venecia (1976, 2003, 2004 y 2005) y ediciones de Documenta (1972, 1977, 1982, 1992 y 1997). Una importante retrospectiva de su obra recorrió los museos de Estados Unidos en 2009 y, en 2010, Graham fue galardonado por la American Academy of Arts and Letters.

Hoy, con 77 años, sigue viviendo y trabajando en Nueva York.